3 Signos De Hiperactividad Y Déficit Atencional Que Afectan La Vida De Un Niño

Los niños solo quieren conocer el mundo y cuentan con una gran energía que los hace ser muy inquietos. Pero lo que no sabemos es que hay algunos pequeños que son demasiado hiperactivos y que esto se relaciona con un trastorno cerebral conocido como TDAH y requiere una total atención de los padres.

Este trastorno de hiperactividad es un trastorno mental que hace que un niño pierda la concentración, no tenga mucho control y sea inquieto, pero es bastante difícil diagnosticarlo porque incluso los niños sanos se comportan de ese modo.

Estos son los 3 principales síntomas de TDAH que podrían ayudar a los padres a diagnosticarlo tempranamente:

 

1. Hiperactividad

Los niños en general se mueven bastante y tratan de hacer varias cosas al mismo tiempo. Características:

  •  Desinhibición y ansiedad.
  •  Incapacidad para sentarse en silencio durante al menos unos minutos.
  •  Hablar sin parar.
  • Moverse mucho.
  • Cambiar de un lugar o juguete a otro constantemente.

Incluso pueden sentarse en un lugar por unos minutos, pero al menos una parte de su cuerpo está en movimiento constantemente.

 

2. Falta de atención

Estos niños pierden el interés cuando las tareas son repetitivas y aburridas para ellos. Suelen cambiar de actividad y tienen dificultades para completar una tarea. Se les hace difícil procesar toda la información. Características:

  • Concentrarse en completar una tarea.
  • Escuchar por mucho tiempo.
  • Memorizar las instrucciones y seguirlas.
  • Recordar detalles.
  • Organizar juguetes.
  • Recordar dónde están las cosas.

De todas formas estos comportamientos no siempre son una manifestación de TDHA.

 

3. Comportamiento impulsivo

Estos niños se caracterizan por una falta de autocontrol, no tienen paciencia y tampoco piensan antes de tomar alguna decisión. Características:

  •  Invadir el espacio personal de otro.
  • Interrumpir conversaciones.
  • Actuar sin pensarlo dos veces.
  • Hablar sin que se lo pidan.
  • Arrebatos o berrinches frecuentes sin motivo.

Los niños con este trastorno son muy malhumorados, sensibles, de mal genio y emocionalmente excesivos.

Además de los tres síntomas anteriores, también pueden aparecer otros síntomas:

  • Agresión extrema mientras juegan.
  • Confiar en extraños muy rápidamente.
  • Extrema valentía y coraje.
  • Incapacidad para saltar en un pie a la edad de 4 años.

Pero no todo es malo, según los psicólogos, el TDAH también tiene efectos positivos, ya que generalmente nacen con altas habilidades artísticas o intelectuales.

  • Están llenos de energía cuando trabajan en una tarea interesante.
  • Están motivados y son capaces de alcanzar su objetivo (siempre que ellos mismos lo hayan establecido).
  • Siempre vienen con muchas ideas diferentes. Estos niños rara vez consideran una sola solución y están abiertos a nuevas alternativas.
  • Son extremadamente creativos y tienen una gran imaginación.
  • Resuelven problemas muy rápidamente.

 

 

Tratamiento

Si tu hijo es impulsivo, hiperactivo o desatento, no significa que tenga TDAH. Generalmente los niños con este trastorno tienen un exceso de energía y no pueden controlar su atención, siendo impulsivos en todo lo que dicen y hacen.

Pero todos estos síntomas también pueden indicar otros trastornos conductuales o neurológicos, e incluso podrían ser una respuesta a determinados eventos de la vida:

  • Eventos psicotraumáticos graves, como la muerte de un ser querido o mudarse a otra ciudad.
  •  Trastornos mentales tales como depresión, trastorno bipolar y aumento de la ansiedad.
  • Trastornos del comportamiento.
  •  Algunas enfermedades neurológicas, como la epilepsia y los trastornos persistentes del sueño.
  • Problemas con la glándula tiroides.

Lamentablemente el TDAH no se puede curar absolutamente, pero siempre se pueden hacer cambios en su estilo de vida y dieta para mejorar la vida del pequeño.

Si sospechas que tu hijo tiene algún problema de comportamiento, consulta a un psicólogo o neurólogo infantil.