Fue Linchado Hasta Morir Por Robar Un Celular ¿Es Válida La Justicia Por Las Propias Manos?

El dueño del móvil agarró a Cristian Cortez, de 18 años, mientras un grupo de personas lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Falleció luego de quedar con muerte cerebral.

La policía detuvo a tres personas quienes se encuentran esperando el proceso judicial.

Cortéz creyó que que no había nadie cuando se le ocurrió ingresar a un departamento del Barrio Güemes, en Córdoba, Argentina. Se estaba llevando un teléfono celular pero apareció en ese momento el propietario del recinto.

Cortéz fue agarrado in fraganti y lo llevaron a la calle donde el dueño del móvil junto a un grupo de vecinos lo lincharon hasta dejarlo inconsciente; posteriormente se dio aviso a la policía local de lo que había ocurrido.

Al llegar la policía encontraron a Cristian Cortez tendido en el suelo y sin responder. Lo trasladaron hasta el Hospital Rawson cuando el joven se descompensó en las dependencias de la comisaría a donde había sido llevado en una primera instancia.

Por la gravedad de sus lesiones, Cortéz falleció horas después. El parte médico señala que el joven llegó con muerte cerebral y su condición hizo que su estado fuera irreversible. La policía informó que tuvieron que apostarse en las afueras del servicio médico; además, Cortéz tenía antecedentes por delitos similares.

Debido a la alta sensación de inseguridad y a las tasas de delincuencia que han aumentado exponencialmente en toda América Latina, las personas sienten que no están protegidos y que la justicia no funciona. El repudio que generan los delincuentes ha hecho que muchos se tomen la justicia por sus propias manos. Hoy en día se han conocido otros casos similares donde se ha formando la figura de “el civil justiciero” que, potenciado por otros, decide castigar a los delincuentes antes de llamar a la policía.

La impunidad en estos delitos (robos, apropiación indebida y receptación) ha hecho que la paciencia de muchos se agote y la ciudadanía se vuelva cada vez más violenta. Al verse vulnerados por quienes delinquen, las personas ya no creen en el sistema judicial, por lo que sienten el deber de hacerlo ellos mismos sin medir las consecuencias.

 

De acuerdo al sociólogo José Fernelly Domínguez, especializado en temas de violencia en Latinoamérica, asegura que este fenómeno responde a la ineficiencia de parte del Estado.

El Estado falla al no cumplir su función de entregar una justicia rápida y adecuada a sus ciudadanos. Los índices de impunidad son demasiado altos, y esto genera mucha desconfianza por parte de la sociedad hacia sus instituciones. Aún cuando se logra capturar al delincuente, éste queda libre apenas unas horas después, lo que deslegitima al Estado. Además, las normas que ya existen no son cumplidas, generando una sensación de que no es una obligación cumplir con ellas y que, justamente, se puede tomar justicia por las propias manos”.

Un círculo vicioso

Estudios internacionales coinciden en que las tasas de delincuencia están directamente vinculados por la falta de educación que existe en los sectores más pobres de cada país. Cuando no tienen acceso a una educación de calidad, los niños crecen sin ser estimulados como corresponde, situación que permite que perciban que la delincuencia es la única salida.

No habiendo educación (desde la familia hasta las escuelas), la posibilidad de tener acceso a oportunidades que los ayuden a aspirar a algo se ven prácticamente disminuidas. La educación pública en América Latina debe alcanzar los mejores estándares para revertir la situación y  disminuir las cifras.

A menor educación, mayores los índices de delincuencia y violencia.

Tres personas fueron detenidas por el caso de Cortéz y  están a la espera de la audiencia donde se comprobará su grado de participación en la muerte del joven. Luego de conocer la versión oficial de la policía, la madre del joven pone en duda que su hijo quedara con muerte cerebral a causa de los golpes de los vecinos. Ella cree que la policía es la responsable.